Diputados urgen a May a cuestionar a Trump sobre tortura

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Trump volvió a causar polémica al afirmar que la tortura funciona contra los sospechosos.

Diputados y organizaciones no gubernamentales urgieron hoy a la primera ministra británica, la conservadora Theresa May, a cuestionar al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, por su opinión sobre la tortura cuando se reúnan mañana en Washington.

Parlamentarios de todos los partidos y entidades independientes como Greenpeace y "Friends of the Earth" pidieron a May que defienda además la lucha contra el cambio climático y los derechos de las mujeres en esa entrevista.

Trump volvió a causar polémica al afirmar el miércoles en una entrevista con ABC News que la tortura, incluyendo métodos como el ahogamiento simulado, "funcionan" contra los sospechosos.

El líder de la oposición laborista, Jeremy Corbyn, subrayó que May, la primera mandataria internacional en verse con Trump desde su investidura, tiene la obligación de "defender los valores de nuestro país" y "confrontar su apoyo a la tortura, que es inhumana, ilegal y proporciona información falsa".

"No puede haber ningún tipo de tolerancia a la renovada amenaza del presidente Trump de vetar a los musulmanes y construir un muro en la frontera con México", afirmó.

Según Corbyn, la primera ministra "debe garantizar al pueblo británico" que un futuro acuerdo comercial con EEUU no conllevará la privatización del servicio nacional de salud ni "convertirá al Reino Unido en un paraíso fiscal a orillas de Europa".

Además, agregó, "Theresa May debe recordar al presidente Trump que el cambio climático es real y no un bulo inventado por los chinos".

El director de la organización de protección del medioambiente "Friends of the Earth", Craig Bennett, dijo a su vez que la primera ministra debe advertir al presidente de que EEUU se convertirá en un "paria global si abandona las medidas contra el cambio climático".

En su opinión, si no defiende esos valores, May se arriesga a ser percibida como "un subordinado débil y desesperado en la 'relación especial' entre las dos naciones".

En los mismos términos se expresó el director de Greenpeace, John Sauven, que subrayó que la líder conservadora debe asegurarse de que, "en su urgencia por conseguir un acuerdo comercial, no se convierte en 'caddie (porteador de los palos de golf) de Trump".

 

La presidenta de la comisión parlamentaria de Salud, la conservadora Sarah Wollaston", mostró asimismo su preocupación por la gestión de la relación con Trump, al afirmar que "no se puede ser líder global abogando por la tortura, asquerosos estereotipos raciales y volviendo atrás en los derechos de las mujeres".

May viajó hoy a Estados Unidos para participar en la convención anual republicana en Filadelfia (Pensilvania), antes de reunirse mañana con Trump en la Casa Blanca en Washington, la primera entrevista entre ambos para fraguar la relación bilateral.

Está previsto que los dos dirigentes traten sobre un futuro acuerdo comercial bilateral, que se materializaría cuando el Reino Unido salga de la Unión Europea (UE), y sobre cooperación en materia de seguridad y defensa, entre otras cosas.

Para esta primera visita, May lleva como regalo a Trump, cuya madre era de las Islas Hébridas escocesas, un "quaich" grabado -un cuenco escocés que simboliza amistad-, mientras que Melania recibirá un cesto con productos típicos ingleses de la finca campestre oficial de los primeros ministros británicos en Chequers.